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En la edición anterior dimos algunos consejos básicos para identificar el embarazo de nuestra perra, así como algunos estimados de las fechas en las que se comienzan a apreciar los cambios corporales que indican que está preñada.
También explicamos la importancia de acudir al veterinario para obtener dicha confirmación, además de hacer las visitas reglamentarias al especialista para evitar o atender complicaciones durante el periodo de gestación.
En esta ocasión, hablaremos de otros cuidados necesarios durante el tiempo que dure su embarazo, pues esto ayudará a garantizar tanto el bienestar de tu mascota, como el de los futuros cachorros.
Lo primero es cambiar la alimentación por una que se adecúe de mejor forma a sus nuevas necesidades nutricionales, ya que en esta temporada requerirá aún más elementos para poder transmitirlos a las crías.
En caso de que la perra no esté desparasitada, acude con el especialista lo antes posible para que administre los medicamentos adecuados que la mantengan protegida externa e internamente.
Es importante que durante el embarazo, tu animal continúe haciendo ejercicio, pero nada muy pesado, solo lo necesario para evitar problemas como el sobrepeso o la obesidad, los paseos diarios con caminatas cortas bastarán con este propósito.
Esto claro, a menos que el animal se niegue por cansancio u otro motivo, en cuyo caso, evita obligarlo.
Estos cuidados se deberán mantener hasta el momento del parto, el cual podrás identificar por señales como la secreción de leche, vómitos más recurrentes, contracciones abdominales y temblores.
Una vez que comienza el trabajo de parto, lo primero que hará la perra será relajar el útero para su dilatación, a medida que esto sucede, las contracciones se hacen más intensas, lo siguiente es expulsar las crías.
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