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Cómo reacciona tu perro a una situación, dependerá de una buena o mala socialización

Mascotas.com
07 Ene, 2022
Perros
Educación y adiestramiento
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En muchas ocasiones, la llamada reactividad, que se trata de la intensidad y forma de reaccionar de un perro a determinada situación, y todas las consecuencias que implica, tiene su origen en una mala socialización del animal o en un sentimiento de frustración originado por algún obstáculo para obtener lo que desea o necesita.

 

El doctor Juan Enrique Romero, médico veterinario especialista en Educación Universitaria resaltó para Infobae que habitualmente se ha relacionado la reactividad en los perros con problemas de comportamiento vinculado con agresividad, miedo o frustración.

 

Lo primero que conviene aclarar es que la reactividad no está asociada a emociones específicas sino a la forma en la que se gestionan dichas emociones.

 

Un perro reactivo es aquel que responde de una manera desordenada, exagerada en intensidad y duración ante un estímulo determinado, ya sea que este estímulo despierte una emoción positiva (cómo la alegría) o una negativa (como el miedo y consecuentemente la agresión).

 

Se define a un perro como reactivo cuando muestra incapacidad equilibrada de autogestionarse adecuadamente ante situaciones que le generan miedo o desconfianza y ante ello, ladra, gruñe, se abalanza o intenta agredir.

 

Ese mismo perro puede manifestar respuestas exageradas y sin control en otros contextos, aun en situaciones amigables. Ante una emoción positiva el perro puede responder siendo incapaz de atender órdenes sencillas y con una conducta desbordante en intensidad y desordenada en forma.

 

Se repite, en ambas circunstancias, el mismo patrón con estímulos distintos y resultados semejantes: la inadecuada e incorrecta gestión que realiza el perro del proceso. A eso lo calificamos como comportamiento reactivo.

 

Las causas de la reactividad son muy variadas entre ellas: la frustración, el miedo y el comportamiento aprendido.

 

Para disminuir la reactividad, y por ende modificar la conducta, es conveniente enseñar al perro algunas pautas de reorientación como por ejemplo entrenarlo a una distancia alejada de los estímulos, avanzando lenta y progresivamente hacia la persona, el perro u el objeto que lo hace reaccionar.

 

Cuando el perro esté cerca de un estímulo específico y no reaccione, hay que utilizar recompensas y felicitaciones para reforzar los comportamientos tranquilos.

 

Nunca castigarlo ya que, si el motivo de la reactividad es el miedo, el castigo hará que el perro se vuelva más temeroso, y esto podría llevar a la agresión.

 

En suma, utilizar como castigo el no premio y nunca la violencia que debe ser desterrada de cualquier método de aprendizaje animal.

 

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