Para tener una experiencia completamente personalizada, proporciona tus datos de usuario.
Al registrarte en este sitio aceptas los Términos y condiciones y Políticas de privacidad
A pesar de los avances en bienestar animal, el corte de orejas en ciertas razas de perros sigue siendo una práctica común en algunos lugares. Sin embargo, es importante señalar que este procedimiento se realiza principalmente por motivos estéticos, ya que no aporta beneficios reales para la salud del animal.
Un origen que ya no tiene lugar
Históricamente, el corte de orejas se practicaba en perros utilizados en peleas, con la intención de reducir puntos vulnerables ante ataques. Con el paso del tiempo, esta práctica se transformó en una tendencia estética, desligada de su propósito original.
Hoy en día, al igual que las peleas de perros, esta práctica es cada vez más cuestionada y ha sido prohibida en diversos países, al considerarse innecesaria y perjudicial.
Una mutilación con riesgos reales
El corte de orejas, al igual que el corte de cola, implica una intervención quirúrgica. Como cualquier cirugía, conlleva riesgos, especialmente si no se realiza bajo condiciones adecuadas.
Entre los principales riesgos se encuentran:
Después de la cirugía, el perro atraviesa un periodo en el que la cicatrización puede ser compleja. Durante esta etapa, el animal es más vulnerable a infecciones, especialmente si no se siguen adecuadamente las indicaciones médicas.
Las orejas, junto con la cola, son herramientas fundamentales en el lenguaje corporal de los perros. A través de ellas expresan emociones como miedo, alegría, alerta o inseguridad.
Promover el respeto por la integridad física de las mascotas es un paso importante hacia una convivencia más ética y consciente.
Comparte este contenido en tus redes