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El cáncer es considerado una de las enfermedades más peligrosas para los gatos, así como una potencial causa de muerte dependiendo de las circunstancias, por lo que es fundamental saber detectarla en sus etapas más tempranas para atenderla de inmediato.
Hay que mencionar que muchos de los síntomas de este padecimiento en el caso de los felinos, pueden ser muy parecidos a los de otras condiciones, como vómitos, diarreas, apatía, pérdida de peso, mal aspecto del pelaje y hasta la tristeza.
En el caso del cáncer de mama, lo más común es que se presenten en hembras adultas sin esterilizar; en las primeras etapas de la enfermedad el único síntoma es la presencia de bultos en esta parte del cuerpo, mismos que pueden aumentar de tamaño y variar su forma con el paso del tiempo.
Es posible que las células cancerígenas se diseminen desde ahí hasta otras partes del cuerpo como los pulmones o los ganglios linfáticos. Otras señales son la dificultad respiratoria, apatía y la pérdida de peso sin razón aparente.
El fibrosarcoma es otro tipo de tumor, en este caso se caracteriza por la proliferación de fibroblastos del tejido conjuntivo, que es lo que sostiene, protege y estructura otros órganos del cuerpo.
En la gran mayoría de casos aparecen como un bulto de pequeño tamaño que crece rápidamente, y generalmente no deriva en metástasis, aunque puede surgir en gatos de cualquier edad.
Finalmente hablaremos del carcinoma de células escamosas, que aparece con mayor frecuencia en la piel de felinos mayores, principalmente se puede observar en las orejas, la nariz y los párpados
Una de las señales más evidentes es la caída de pelo y la aparición de costras de color rosado, una vez que la enfermedad se agrava, las lesiones empeoran su aspecto, pudiendo surgir úlceras sangrantes.
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