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El instinto cazador de los perros casi está extinto

Mascotas.com
18 Mar, 2021
Perros
Entrenamiento y ocio
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El doctor Juan Enrique Romero especialista en educación universitaria y médico veterinario, habló con Infobae acerca del cambio generacional que han vivido los perros (y su relación con los gatos) a través de los años.


Los primeros, con un impulso innato hacia la persecución, los segundos (mucho más ágiles), con una habilidad para saltar grandes distancias, trepar y huir con facilidad.


Con una historia de espíritu cazador, los perros son prácticamente una “máquina de cazar”, recuerda el médico Juan Enrique, por ejemplo al ver sus cuerpos, su dentadura y esas piezas incisivas filosas, no son diseñadas para comer pasteles de cumpleaños y apagar velitas o comer elegantes bocados de alimento balanceado en un comedero.


Otro factor que los hace ser unos depredadores son sus receptores de movimiento, “los perros ven prioritariamente la acción”, lo que los hace tener un impulso hacia la persecución, cazar a la presa.


Un perro observa a “algo corriendo” y su instinto es perseguirlo (un gato hará lo contrario como modo de supervivencia), sin embargo, con el paso del tiempo ese mensaje de: “Hay que perseguir eso que está corriendo, cazarlo, inmovilizarlo e incluso matarlo ”, se ha modificado y casi extinguido.


Los gatos excitan a los perros. A los perros les gusta perseguir a los gatos. Pero una vez que los tienen arrinconados, se olvidan para qué los querían perseguir en una primera instancia.


En sustitución, ahora vemos una actitud desenfadada en los canes, recuerda el médico especialista, en donde algunos perros no se levantarán para correr tras un gato ni por una apuesta. Los perros maduros y aquellos con personalidades de bajo perfil preferirían dormir antes de perseguir.


Afortunadamente, hoy en día el escenario final de una persecución con actitud de “como perros y gatos”, terminará en un perro atolondrado que persiguió a un gato dentro del pequeño departamento, lo cual involucrará golpes en muebles y rodillas además de quizás, la rotura de algún objeto o vidrio. Para los animales es un instinto. Para los humanos, un dolor de cabeza.

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