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Gracias al cine y la televisión se ha vuelto una creencia común que los gatos beben leche en pequeños tazones decorados, pero ¿realmente los gatos pueden beber leche?
De hecho sí pero también no. Fuera de las pantallas y en la vida real, a los gatos les encanta la leche. Existen teorías de por qué sucede esto y una de ellas indica que se debe a que les recuerda al periodo del amamantamiento.
Durante el amamantamiento los gatos pueden beber leche porque su cuerpo produce una encima llamada “lactasa” que es imprescindible para el proceso de conversión del azúcar de la leche o mejor llamada lactosa; gracias a esta los gatos pequeños pueden tolerar bien la leche.
Al crecer la lactasa deja de ser necesaria así que los gatos ya no cuentan con la protección estomacal para tolerar la lactosa por lo que se vuelven “intolerantes” y al consumir lácteos presentan problemas estomacales que provoca diarrea o vómito.
Así que ya lo sabes, aún cuando tu gato disfruta tomar leche, es mejor que no lo permitas, así aseguras que está en buenas condiciones y sin ningún padecimiento evitable.
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