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Se suele pensar que los perros son una especie que aguanta los olores fuertes, pues los hemos visto revolcarse en el lodo, intentar comer directamente de la basura y acercarse a olfatear a otros animales por montón.
Sin embargo, la realidad es que al igual que como sucede con nosotros, existen aromas que para ellos resultan desagradables, por lo que si tenemos un can en casa, es importante que los evitemos.
Uno de ellos, y quizá uno de los más comunes también, es el emitido por los productos de limpieza doméstica, tales como la lejía, que incluso puede resultar perjudicial para su salud, por lo que es conveniente hacer la limpieza cuando esté de paseo.
El tabaco es otro de los olores que más les molesta, por lo que los especialistas recomiendan dejar de lado este hábito si es que tenemos una de estas mascotas en casa.
Existen aromas de perfumes hacia los cuales los canes sienten una total aversión por su contenido de químicos, los cuales pueden irritar sus vías respiratorias, además de confundirlo, pues enmascara nuestro olor natural y al cual el animal está tan acostumbrado.
Los cítricos como el limón y la naranja tampoco son de su agrado pese a lo comunes que suelen ser en los hogares en forma de aromatizantes o esencias parecidas.
Recordemos que los perros tienen un sentido del olfato mucho más desarrollado que el nuestro, por lo que olores que a nosotros podrían resultarnos apenas perceptibles, para ellos pueden ser sumamente molestos.
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