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Sabemos que si nos descuidamos un perro puede comer de todo, desde su propio alimento y golosinas, hasta comida de humanos, como fruta, helado, caramelos y básicamente cualquier cosa que encuentren a su alcance.
Pese a esta amplia variedad en sus preferencias, se le suele considerar a esta mascota como carnívora, principalmente por su conocida descendencia de los lobos, sin embargo, se ha demostrado que esto es falso.
Al igual que las personas, los canes son una especie omnívora, esto quiere decir que básicamente comen de todo, incluyendo frutas, vegetales y granos, de hecho, en todos estos ingredientes hay nutrientes esenciales para que el animal esté sano.
Esto en realidad está directamente relacionado con el proceso de domesticación y su adaptación evolutiva, por lo que su cuerpo y organismo se transformaron para digerir no solo proteínas, sino también otros elementos, como almidones y glucosas.
Alimentar a un can tan solo con productos cárnicos puede ser un grave error, ya que por sí solo con carne no puede solventar todas sus necesidades nutricionales, resultando incluso en afectaciones metabólicas.
Otro problema que puede surgir del consumo exclusivo de cárnicos, es la intoxicación de hígado y riñones debido al proceso que estos órganos deben realizar para procesarlos, además de enfermedades crónico terminales como cirrosis hepática o insuficiencia renal.
Esto no quiere decir que la carne sea mala para nuestro perro, todo lo contrario, es parte vital de una dieta sana y bien balanceada, esto significa en combinación con otros elementos, por lo que la recomendación general es que no exceda 25% de su alimentación diaria.
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