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Si tienes un gato en casa, seguro lo has visto: llega una caja nueva y, en cuestión de segundos, ya está instalada como si fuera su trono, para ellos muchas veces el cartón resulta más atractivo que cualquier otra cosa, incluso sus juguetes, pero… ¿por qué?
1. Seguridad
Los gatos son animales territoriales y, al mismo tiempo, presas en estado natural, buscar espacios cerrados les permite observar sin ser vistos, sentirse protegidos y reducir estímulos del entorno.
Una caja funciona como refugio: limita el campo visual, amortigua ruidos y les da la sensación de control. Por eso suelen recurrir a estos espacios cuando están estresados o simplemente quieren descansar sin interrupciones.
2. Calor corporal
El cartón también cumple una función térmica, al ser un material aislante que ayuda a conservar el calor corporal. Considerando que los gatos prefieren temperaturas más cálidas que los humanos, una caja puede convertirse en un pequeño microclima confortable.
Aunque tengan una cama asignada, la necesidad de esconderse y explorar nuevos espacios sigue presente. Para ellos, una caja representa novedad y protección al mismo tiempo.
Si quieres aprovechar este comportamiento, puedes colocar dentro una manta o incluso su propia cama. Así combinas comodidad con la sensación de refugio que tanto les atrae.
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